Fuerte de San Cristóbal (Navarra)

Historia

El Fuerte de Alfonso XII o de San Cristóbal es una fortaleza militar en el monte Ezcaba próximo a la ciudad de Pamplona (capital de la Comunidad Foral de Navarra) construido a finales del siglo XIX y principios del XX.
El nombre oficial es el del rey Alfonso XII, pues fue realizado bajo su reinado como consta en la puerta de entrada. Sin embargo, es más conocido por el nombre de los edificios que le precedieron, que fueron una ermita con un castillo en el siglo XIII y posteriormente en el siglo XVI, una basílica dedicados al santo.

Prisión

Esta impresionante fortaleza nunca llegó a ser usada con fines defensivos, debido a que para cuando se terminó en 1919 ya se había quedado obsoleta, con la aparición de la aviación. Sin embargo, se utilizó como penal militar desde 1934 hasta 1945, algo para la que no fue concebida y para lo que precisó la construcción de muros de separación entre las dependencias carcelarias y las de los guardianes.
Finalizada la Revolución de octubre de 1934, centenares de prisioneros asturianos y eibarreses fueron encerrados en estas galerías. Desde el principio, la falta de higiene y salubridad provocaron denuncias, con exigencias de traslado de los presos y del cierre de la edificación como penal.

Fuga del Fuerte de San Cristóbal

La fuga del Fuerte de San Cristóbal se produjo el 22 de mayo de 1938, y en la historia mundial de las evasiones es una de las más destacadas, tanto por el número de fugados como por las sangrientas consecuencias.
En 1938 había 2.487 personas detenidas, en su mayoría dirigentes políticos y sindicales y militantes revolucionarios y republicanos. Estos eran tratados de forma inhumana con maltratos en forma de palizas, hambre extrema y piojos, habiendo constancia de la muerte por esas condiciones de 305 presos, contabilizadas del 1 de enero de 1937 al 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, como se ha relatado con anterioridad.
La fuga fue preparada por unos treinta presos de forma minuciosa. La operación se inició a la hora de la cena, momento en que había más dispersión de los guardianes. En distintos grupos fueron desarmando a varios de ellos y tras coger su armamento, se dirigieron a donde estaba cenando la compañía de soldados de guardia. Un soldado que opuso resistencia, murió como consecuencia de un golpe con una barra. Posteriormente rindieron también a los soldados de las garitas. En una media hora el fuerte fue tomado por los reclusos, que salieron al exterior.
Un soldado que volvía de Pamplona se apercibió de lo que estaba ocurriendo y bajó a la ciudad a dar la voz de alarma. Además, un preso, el falangista Ángel Alcázar de Velasco, encarcelado tras los sucesos de abril de 1937 en Salamanca, también corrió monte abajo para avisar.
Cuando los camiones de los militares con grandes reflectores se acercaron hacia el fuerte, algunos de los presos desistieron en su fuga, de tal forma que fueron contabilizados 1.692 presos a las 3:30 de la madrugada. Se fugaron, por tanto, 795 de los detenidos, que iban mal calzados y vestidos, desnutridos, con escasos fusiles y en desbandada, sin organizar un plan de huida. Se inició inmediatamente la caza de los mismos, que sin apenas resistencia fueron siendo abatidos y detenidos. Consta que el mismo día 23 se detuvo a 259 evadidos, el día 24 ya eran 445 y los días sucesivos a grupos menores. El último fue capturado el 14 de agosto, tres meses después, siendo apodado “Tarzán”, por aguantar tanto tiempo sólo en el monte.
De los 795 fugados fueron detenidos 585, pasando sólo la frontera francesa tres de ellos, e identificando 187 cadáveres, a los que hay que añadir 24 muertos más sin identificar. Esto da, según la contabilidad del fuerte, cuatro más, que pudieran ser huidos de la represión en la retaguardia encontrados tras las intensas pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. Aunque la mayor parte pereció en Ezcabarte, que es la cara norte del monte, en Oláibar y en Baztán, la mayoría está registrada en Ansoáin en la falda sur del monte. En total, 211 asesinados durante la captura de los fugados. De los capturados, 16 fueron sometidos a juicio acusados de ser cabecillas, uno fue internado en el manicomio de Pamplona y 14 de ellos fueron condenados a muerte. Estos fueron fusilados en la Vuelta del Castillo, detrás de la ciudadela el 8 de septiembre de ese mismo año: Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.
En las posteriores diligencias aparece el delator falangista Ángel Alcázar de Velasco, que vio reducida su pena. Con la reducción de penas también se vieron agraciados otros 60 internos por colaborar. El director del establecimiento, Alfonso de Rojas, fue destituido de su cargo.

Actualidad

El ejército lo abandonó en 1987, quedando un retén militar de vigilancia hasta 1991. En estos momentos se encuentra abandonado, siendo aún propiedad del Ministerio de Defensa.
El fuerte ha sido declarado “Bien de Interés Cultural” por la Dirección General de Bellas Artes en el año 2001.
Desde septiembre del 2007 la Sociedad de Estudios Aranzadi, la Sociedad Cultural Txinparta junto con la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra están procediendo a la exhumación de cadáveres en una zona próxima al fuerte. Este lugar lo tenía referenciado como posible cementerio José María Jimeno Jurío. En principio se procederá a la exhumación de unos 25 de los 131 cuerpos enterrados en este lugar. Los restos óseos encontrados hasta ahora presentaban a la altura de las rodillas una botella y en su interior datos personales del fallecido. Sin embargo, los corchos que las tapaban se han deteriorado en una gran parte de ellas, habiéndose perdido la información. Los restos enterrados en el lugar son de personas que murieron en este recinto carcelario entre los años 1941 y 1944 a causa de diversas enfermedades respiratorias, como tuberculosis o neumonía.6 2 7 En octubre de 2008 el juez Baltasar Garzón ordenó continuar con la exhumación de esta fosa. Esta orden pretendía obligar a iniciar o continuar la investigación de diecinueve fosas en donde se encuentran víctimas republicanas de la Guerra Civil Española.8 Esta orden fue paralizada el 7 de noviembre por la Audiencia Nacional a petición de la Fiscalía,9 por no considerar las exhumaciones diligencias “necesarias para comprobar el delito o de reconocida urgencia”. Posteriormente, el 18 de noviembre, el juez decidió inhibirse en favor de los juzgados territoriales y finalmente, diez días después, la Audiencia Nacional dictó que el juez Garzón no puede investigar los delitos franquistas. Decisión tomada con catorce votos a favor y tres en contra.10
El Congreso de los Diputados en noviembre de 2007, por iniciativa de Nafarroa Bai, aprobó la inversión de 500.000 € para tareas de limpieza y acondicionamiento para evitar el derrumbe del mismo para realizarlas a lo largo de 2008,11 que fueron ejecutadas con retraso y finalizadas en mayo de 2009.12 En estas obras se han eliminado todos los muros que se añadieron para la función de prisión así como la cocina de la cárcel. Durante los fines de semana del mes de junio de 2009 se abrió al público en visitas guiadas, en las que algunas dependencias no fueron mostradas.13

Nuestro reportaje

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